sábado, 16 de abril de 2011

SWIMMING

Muchas veces tenemos miedo...
Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer.
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos.
Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.
Decimos que no, cuando queremos decir que sí.
Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todos cuando deberíamos cerrar la boca
¿Por qué? Después de todo sólo vivimos una vez.
No hay tiempo de tener miedo.
Haz algo que nunca hiciste. Atrévete.
Olvídate que te están mirando.
No te conformes con ser uno más.
No tienes nada que perder y todo, todo, todo por ganar.
Muchas veces creemos en el destino.
Rezamos, esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más importante.
¡Creer en nosotros mismos!
Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Sin pensar que cada día que pasa nunca volverá.
Nada está escrito. Nada está hecho.
Ni siquiera lo imposible.
Todo depende de nuestra voluntad.
De esa fuerza que nos sale de adentro.
De decir "si puedo" a cada desafío.
Tenemos el poder. Cuando estamos decididos.
Cuando estamos convencidos,
cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de imponerse
Si queremos podemos llegar alto, hacer lo que sea...
Sólo hay que proponérselo.
¡¡Despiértate!!
Enfréntate a tu destino.
Exígete más y más.
Conviértete en tu propio ídolo..
Están los que siguen tirando cuando le tiemblan las piernas.
Los que siguen nadando cuando se les acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última.
Convencidos que la vida misma es un desafío.
Sufren pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa.
El cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás.
Sino superándose a uno mismo


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